La hija mayor del periodista publicó una poesía que Lanata le envió desde Nueva York hace casi cinco años y una foto de pequeña junto a él. “Gracias pa por no ser normal”, le agradeció
Bárbara Lanata y su papá, Jorge
Jorge Lanata ya descansa en el cementerio Campanario Jardín de Paz de Florencio Varela. En rigor, sólo su cuerpo castigado por los seis meses de esperar un milagro está ahí. Su alma, esa que reflejan sus escritos, sus videos, los archivos radiales, su obra toda, sigue viva. Si uno afina la vista, hasta podría ver el humo de un cigarrillo y la comisura de los labios en un rictus irónico. Pero ayer, a su turno, sus hijas recordaron lo que muy pocos conocieron. Su costado tierno, su alegría de ser papá, la divina locura que compartieron en los 64 años que, según sentenció el calendario, vivió el periodista. El recuerdo de un hijo dice mucho más que cualquier biografía. Esto compartieron.
Fuente: InfoB