Buenos Aires – El mundo del periodismo despide hoy a una de sus figuras más emblemáticas: Ernesto Cherquis Bialo, el «último prócer con pluma», quien falleció a los 72 años. Sus restos fueron despedidos en la Legislatura porteña, donde colegas, amigos y admiradores se congregaron para honrar su memoria, compartiendo anécdotas y reconociendo su invaluable legado.

Cherquis Bialo fue mucho más que un periodista; fue un cronista apasionado, un corresponsal incansable, un analista agudo del espectáculo en todas sus formas y un maestro para generaciones de jóvenes profesionales. Su habilidad para la prosa, su amor por el debate y su capacidad para relatar anécdotas con maestría lo convirtieron en una figura inolvidable. Quienes tuvieron la oportunidad de cruzar su camino destacan no solo sus enseñanzas técnicas, sino también su profundo deseo de celebrar cada instante de la vida.

Su fervor por San Lorenzo, su amado club, era una faceta conocida de su personalidad, y hasta en sus últimos momentos compartía la esperanza de que el equipo superara sus dificultades. Las largas conversaciones, meticulosamente detalladas como él solía exigir, eran una fuente de aprendizaje y reflexión. A pesar de los tiempos vertiginosos, quienes supieron valorar sus dones y «exprimirlo en cada contacto», como se menciona, hoy se sienten mejores personas y profesionales gracias a su influencia. La leyenda de Cherquis Bialo perdurará en las páginas que escribió y en el corazón de quienes lo conocieron.