Buenos Aires – Un fenómeno económico desconcertante se está desarrollando en Argentina: la actividad económica ha mostrado un repunte, pero esta mejora no se traduce en un aumento del empleo formal ni en la supervivencia de las empresas. El último año registró un crecimiento del 4,4% en la actividad económica, sin embargo, tanto la cantidad de empresas como el empleo formal han experimentado caídas, generando inquietud entre los trabajadores y analistas.

Un informe de Fundar revela datos alarmantes sobre el cierre de establecimientos productivos. En diciembre de 2025, se contabilizó el cierre de 670 empresas, marcando la decimoquinta baja mensual consecutiva. En comparación interanual, el número de unidades productivas se redujo en 10.392, lo que representa un retroceso del 2,1% y acumula 22 meses de caídas consecutivas. Esta tendencia sugiere que la expansión macroeconómica actual no está generando un impacto positivo sostenible en el tejido productivo y laboral del país.

Los analistas advierten que no se prevé un cambio en esta situación a corto plazo, lo que plantea serios interrogantes sobre la sostenibilidad de un modelo de crecimiento que no genera empleo estable ni asegura la continuidad de las empresas. La paradoja de una economía en alza con menos trabajo formal y menos firmas operativas genera incertidumbre y exige una revisión profunda de las políticas económicas implementadas.