Martín Branchi y Hada Irastroza, un matrimonio de profesionales correntinos, adoptaron a tres hermanos en julio y están en el período de guarda. Cómo lo hicieron. El emotivo primer encuentro con los chicos. El viaje en avión hacia Corrientes. La nueva vida: “No podemos creer lo felices que somos”

Martín con los tres hermanos el día que salieron del hogar

Hace apenas dos meses, Martín Branchi supo que había formado la familia con la que siempre soñó. Para él, fue mucho más importante el día que los tres hermanos que adoptaron junto con su esposa, Hada Irastroza, les dijeron “vamos a casa”, que la primera vez que los llamaron “mamá y papá”. Se nota la emoción en su tonada correntina: “Habíamos salido a pasear por primera vez después que nos los entregaron en guarda. Estábamos en una especie de feria, había muchísima gente. Entonces, el varón le tomó la mano a Hada y nos dijo ‘Ma, pa, ¿vamos a casa?’. Me impactó. Que ellos sintieran esa familiaridad de decir volvamos al hogar, a dónde queremos estar. Fue muy lindo y lo voy a recordar por siempre”.

Su voz llega desde Zárate. Esta semana hizo los mismos 854 kilómetros desde Santa Ana, en Corrientes, para continuar con los trámites finales de la adopción de los tres hermanos (dos mujeres y un varón —el del medio— de 13, 8 y 6 años, que no serán nombrados porque legalmente no tienen la adopción plena) en el Juzgado de Familia de la localidad bonaerense. Ese hogar que hoy habitan los cinco está en un pueblo tranquilo, a 15 kilómetros de Corrientes capital. “Ahora ellos viven en una casa con un patio muy grande, con una variedad de árboles nativos donde hay monos, tucanes. Es muy silvestre. Un lugar con mucha paz. Y los chicos están felices”.

Fuente: InfoB