Córdoba – Este martes ha comenzado un juicio político sin precedentes en Córdoba contra los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro, quienes estuvieron a cargo de la investigación del crimen de Nora Dalmasso, ocurrido en 2006. Los fiscales se enfrentan a la acusación de mal desempeño y negligencia por, presuntamente, haber omitido pruebas cruciales que podrían haber llevado a la identificación del asesino mucho antes.

La acusación central sostiene que Di Santo, Miralles y Pizarro no advirtieron ni actuaron sobre evidencias genéticas y testimoniales fundamentales que obraban en la causa. Según se desprende del proceso, el fiscal Pablo Jávega, quien asumió el caso en 2022 tras la absolución del viudo Marcelo Macarrón, logró identificar al presunto asesino en tan solo dos años, basándose en la reevaluación de las pistas que ya existían desde el inicio de la investigación.

La causa, que acumula miles de fojas y pruebas, revela que entre 2008 y 2010 ya se contaban con resultados de análisis genéticos del FBI sobre dos elementos cruciales: el cinto de la bata utilizado como arma homicida y un vello púbico encontrado en la víctima. Ambos estudios, enviados desde Estados Unidos, descartaban la participación de miembros de la familia Macarrón y señalaban perfiles genéticos ajenos que, según la acusación, no fueron debidamente cotejados por los fiscales ahora enjuiciados. Este juicio busca esclarecer las omisiones y la posible negligencia en una de las causas más resonantes de la historia criminal de Córdoba.