El Gobierno nacional atraviesa un momento de alta tensión, marcado por las urgencias económicas y el creciente escrutinio sobre la figura del Jefe de Gabinete, Santiago Adorni. Con la iniciativa política diezmada y el clima adverso, la gestión económica y la inflación socavan las promesas del oficialismo. El caso Adorni, que ha desplazado la «moral como política de Estado», y las críticas públicas de aliados sobre su patrimonio, generan incertidumbre y cuestionamientos internos sobre su permanencia en el cargo.
La decisión de mantener a Adorni expuesto ante el Congreso para su informe de gestión es vista como arriesgada por sectores del propio oficialismo y sus aliados (Pro y radicalismo). Las críticas, antes susurradas, ahora se expresan públicamente, con figuras como Cristian Ritondo recomendando explicaciones y Patricia Bullrich mostrando su fastidio ante las preguntas centradas en el funcionario, evidenciando una falta de defensa unificada. La estrategia de «resolverlo con una foto» parece insuficiente ante la gravedad del escándalo.
En este contexto, Karina Milei, hermana del presidente y secretaria general de la Presidencia, estaría asumiendo un rol de mayor gestión y buscando acuerdos con gobernadores para adelantar elecciones provinciales y reconfigurar el clima político. Mientras tanto, la inflación sigue siendo un desafío central que «descarna» la economía, y fenómenos como el «Axelismo for export» y el «fenómeno Bregman» añaden capas de complejidad al panorama político. La gestión se encuentra en una encrucijada, lidiando con múltiples frentes de batalla y la presión constante de la opinión pública y los medios.
