Belo Horizonte – La final del Campeonato Mineiro se convirtió en un espectáculo de violencia y caos en el estadio Mineirão, donde una pelea generalizada entre jugadores, cuerpo técnico y aficionados obligó a detener el partido por más de 10 minutos y a la intervención de la Policía Militar. El árbitro Matheus Candançan, que solicitó protección, logró restablecer el orden y finalizar el encuentro sin mostrar tarjetas rojas, pese a la gravedad de las agresiones.

El conflicto se desató en los últimos segundos del tiempo suplementario tras un choque entre Christian, de Cruzeiro, y Everson, arquero de Atlético Mineiro. La situación escaló rápidamente, con golpes, patadas y empujones entre varios jugadores argentinos y brasileños, incluyendo a Lucas Romero, quien le dio una patada al arquero. La violencia involucró a miembros del cuerpo técnico y provocó una escena de caos total en el campo.