Adam Castillejo es “el paciente de Londres”, que recibió un trasplante de médula ósea para tratar un cáncer linfático y, por una variación genética, logró también neutralizar el virus. De visita en nuestro país

Adam Castillejo, «el paciente de Londres», prevé abrir una fundación para «reeducar la narrativa sobre el VIH» y tender un puente entre la comunidad científica y las personas que recibieron ese diagnóstico

Era 2017, sobre el final de septiembre. Adam Castillejo abrió el frasco de los antirretrovirales que había tomado durante años para tratar el VIH que le habían diagnosticado en 2003, sacó uno, lo miró, y lo volvió a meter en el frasco. Ya no lo necesitaba. Estaba curado. “Era mi cumpleaños, así que me dije a mí mismo: ‘Feliz cumpleaños, Adam, ¿qué mejor regalo que haberte curado de una enfermedad incurable?’.

Cuando se anunció el éxito de su tratamiento públicamente, a Castillejo, que es chef profesional, no se lo conoció por su nombre y apellido sino como “el paciente de Londres”. Era la segunda persona en el mundo que la ciencia consideraba curada tras el diagnóstico del virus casi veinte años antes. La cura había llegado en medio de un procedimiento de altísimo riesgo que era, en principio, un último recurso ante el cáncer linfático que avanzaba sobre su cuerpo y que había sido, en 2012, lo que Adam llama “una segunda sentencia de muerte”.

Fuente: InfoB