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Sofía tiene 27 años y un hijo de nueve. Conoció el casino online a través de una amiga: entró en un vertiginoso torbellino de consumo de cocaína, juego, préstamos y deudas. Llegó a pasar cinco días despierta sin parar de apostar hasta que una poderosa frase de su hijo le devolvió la cordura. El testimonio de una mujer que entendió que el juego la desestabilizó emocional y económicamente: “El fin de la ludopatía es el suicidio”

El flagelo de la ludopatía y la mamá que se internó cuando su hijo le dijo que se quería morir: “Mamá, no quiero que juegues más”

Esta charla requiere de una serie de excepciones para un caso que -y acá lo más triste- no resulta excepcional. El nombre de la joven de 27 años que se sienta a contraluz a la cámara no es Sofía, aunque así se llamará en esta nota. Quiere preservar la identidad, protegerse, cuidar a su hijo. Y así será.

Aunque no es Sofía, podría ser Carolina, Marcela, Andrea o cualquier otra joven. Y también Juan, Pedro o Mariano, cualquier adolescente. Da igual. Pero no da lo mismo. Porque como ella, son miles y miles los que caen en la adicción a las drogas y quedan atrapados en la ludopatía, inmersos en las deudas del juego y en el espiral descendente de las apuestas legales o clandestinas.

El dolor de Sofía, su infierno y su enfermedad, le pertenecen por completo. Es una lucha diaria e intransferible: nadie podrá sufrir en su lugar, por ella, aunque su hijo y su mamá también lo padezcan. Y es también el dolor, el infierno y la enfermedad de quienes están en su misma situación. Que lo pierden todo. Y que muchas veces delinquen para comprar droga o apostar.

Fuente: InfoB

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