Economía – El mercado de combustibles mantiene una tendencia descendente que ya se extiende por cuatro meses consecutivos, dejando un balance negativo en lo que va del año 2026. Esta caída en el expendio, y especialmente en las naftas —vinculadas directamente al uso cotidiano de los hogares—, confirma que la recuperación económica aún no logra consolidarse en el país.
Según un informe de una consultora privada, basado en datos oficiales de la Secretaría de Energía de la Nación, durante el mes de mayo las ventas totales retrocedieron un 0,2 % en comparación con el mismo mes del año anterior. Aunque la contracción fue más leve que en meses anteriores, el acumulado entre enero y mayo sigue en terreno negativo: en los primeros cinco meses de 2026, el volumen comercializado bajó un 1 % respecto al mismo período de 2025, con descensos tanto en el gasoil (-1,3 %) como en las naftas (-0,8 %).
El dato más elocuente proviene de las naftas, que reflejan el movimiento diario de las familias y el uso de vehículos particulares. En mayo, su venta disminuyó un 2,4 % interanual: la nafta súper registró una caída del 3 %, mientras que la premium bajó un 0,7 %. A diferencia del gasoil, cuya demanda depende mayormente del transporte de mercaderías y la actividad productiva, el comportamiento de las naftas se considera un indicador directo de la capacidad de gasto y movilidad de los hogares, por lo que su baja profundizada confirma que el consumo sigue estancado.
En definitiva, las cifras muestran que el mercado opera todavía por debajo de los niveles del año anterior. Lejos de señales de reactivación, la evolución de las ventas de combustibles vuelve a poner en evidencia las dificultades que atraviesan las economías familiares y la lentitud con la que avanza la recuperación general de la actividad en Argentina.