Washington intensifica su ofensiva aérea contra Irán en medio de un conflicto que ya deja múltiples bajas civiles y militares, y amplía su uso de bombarderos estratégicos en la operación.
El ritmo de la ofensiva militar estadounidense contra Irán no cede. El Comando Central del Ejército de Estados Unidos (Centcom) informó este martes que sus fuerzas han golpeado más de 2.000 objetivos en territorio iraní desde el inicio de la Operación Furia Épica, el pasado sábado 28 de febrero, lo que supone un incremento de casi 450 blancos respecto al balance de las primeras 48 horas. Como novedad operativa, Washington confirmó el uso por primera vez de bombarderos estratégicos B-52, que se incorporan a una campaña aérea en la que ya operan los B-1 y B-2.
Entre los objetivos alcanzados figuran centros de mando y control, el cuartel general conjunto del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y el de sus Fuerzas Aeroespaciales, sistemas de defensa antiaérea, silos de misiles balísticos y antibuque, buques y submarinos de la Armada iraní, y nodos de comunicación militar. Washington también aseguró haber destruido la totalidad de los once buques de guerra iraníes desplegados en el golfo de Omán al inicio del conflicto.
La respuesta de Teherán no se ha hecho esperar. Irán mantiene activos sus ataques con misiles y drones contra Israel y contra instalaciones estadounidenses en la región. Este lunes, dos drones alcanzaron la embajada de Estados Unidos en Arabia Saudita, donde provocaron un pequeño incendio y daños materiales menores sin víctimas. Washington anunció este martes el cierre temporal de esa sede y de su embajada en Kuwait, e instó a sus ciudadanos a abandonar catorce países del área ante lo que calificó como “riesgos graves de seguridad”.
