Canning, Buenos Aires – Juan Iriarte, un inspector de Medio Ambiente de 47 años, ha llevado a cabo un proyecto de reciclaje y refuncionalización sin precedentes: transformar un viejo vagón de subte, que llevaba cinco años abandonado y vandalizado en un predio de Pilar, en una original casa de fin de semana dentro de un barrio privado de Canning. Lo que para muchos era un descarte, para Iriarte se convirtió en el material principal para una construcción única.
La idea surgió en 2020, en pleno confinamiento, cuando Juan vio un anuncio de lotes accesibles en Canning. Tras adquirir un terreno en el barrio Estilo Campo, enfrentó el desafío de construir una vivienda con un presupuesto limitado. La solución llegó al encontrar el vagón de subte, que adquirió como chatarra y que, tras un arduo proceso de traslado y obtención de permisos, se ha convertido en su refugio familiar.
El proyecto implicó una remodelación completa del vagón, resignificando cada espacio para crear un hogar funcional y acogedor. Este innovador enfoque no solo demuestra una notable creatividad y habilidad para reutilizar materiales, sino que también representa una alternativa sostenible y económica a la construcción tradicional. Las fotos del antes y el después revelan la impresionante transformación de este vehículo ferroviario en una residencia de fin de semana dentro de un entorno moderno.
