La Paz, Bolivia – Tras permanecer varias horas sin que se tuvieran noticias sobre su paradero, el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, confirmó que se encuentra en buen estado y en camino de regreso a la sede de gobierno, luego de vivir una jornada de extrema violencia y peligro en la zona de Copata. La autoridad se desplazaba hasta allí como parte de un operativo destinado a despejar la carretera principal que une La Paz con Oruro, bloqueada hace días por manifestantes, cuando su caravana fue interceptada y atacada de forma agresiva por grupos de vecinos y comunarios. La desaparición temporal generó una fuerte alerta institucional, que se disipó recién cuando el propio ministro se comunicó con el diario El Deber para dar su versión de lo ocurrido.
Zamora detalló que ya desde su paso por la localidad de San Antonio advirtió la hostilidad del ambiente, con grupos que actuaron con mucha violencia y que incluso contaban con dinamita para impedir cualquier avance. Al llegar a Copata, la situación se tornó crítica: “Nos empezaron a emboscar de adelante, pero también venían atacando de atrás”, relató. El escenario se volvió incontrolable por la mezcla de civiles, vehículos pesados, cisternas, efectivos militares, policiales y medios de prensa. En medio de la confusión y los ataques cruzados, la comitiva se dispersó y la autoridad se separó de su equipo, motivo por el cual durante un lapso prolongado se desconocía su ubicación exacta, hasta que lograron reagruparse y buscar una ruta de escape segura.
Para evitar la zona de conflicto, decidieron regresar por caminos vecinales de tierra, pero incluso allí los persiguieron los problemas: sufrieron una segunda emboscada en la que nuevamente les cortaron todos los pasos posibles. “Nos cortaron todas las rutas”, afirmó el ministro, quien contó que en esta segunda ocasión los manifestantes volvieron a usar dinamita y piedras, y que fue necesario que la escolta policial respondiera con gases lacrimógenos para poder abrir paso y salir ilesos. Actualmente, aunque ya fuera de la zona más conflictiva, advirtió que todavía se encuentra en un sector de riesgo y que siguen buscando una salida definitiva mientras la crisis de bloqueos y protestas sigue paralizando gran parte del país.