El presidente Javier Milei sostiene su hoja de ruta económica apoyado en su estrecha sintonía con el ministro Luis Caputo, y advirtió que no moverá ninguna palanca que no esté contemplada en su plan original. Tras el éxito político de la cadena nacional por Malvinas, que desplazó del centro de la escena las críticas por la marcha de la economía, el mandatario reunió al Gabinete con un aire renovado, aunque en ese mismo encuentro la ministra Patricia Bullrich marcó una advertencia: si bien ponderó las medidas por la soberanía, pidió no descuidar la agenda de reactivación económica.
La calma aparente entre las distintas facciones del oficialismo oculta, sin embargo, lo que varios funcionarios anticipan como una feroz disputa interna por la sucesión presidencial de cara a 2028. Por ahora, el vínculo entre Milei y Caputo se mantiene como el eje indiscutible: se reunieron en la Quinta de Olivos tras conocerse el dato de inflación de agosto, que bajó 0,2 puntos porcentuales y fue celebrado como un logro. El Presidente encuentra en esos encuentros, y también con Federico Sturzenegger, un espacio donde percibe que su plan avanza según lo previsto, en contraste con las críticas que recibe desde fuera.
Milei se muestra desconcertado por los cuestionamientos sobre la caída del nivel de actividad, la destrucción de empleo formal y el aumento de la morosidad. Se mantiene firme en no introducir cambios en su programa, convencido de que los resultados terminarán por confirmar el acierto del modelo. Mientras tanto, dentro del propio Gobierno ya se escuchan voces que anticipan que, cuando se acerque el momento de definir quién continuará el proyecto, las distintas corrientes internas “se sacarán los ojos”, prefigurando una disputa que hoy permanece contenida pero que ya empieza a proyectarse sobre la agenda política.