Nación – La tensión política se instaló en el centro del poder ejecutivo y el escenario es de incertidumbre y medidas improvisadas. Tras intensas negociaciones, el Gobierno logró postergar la sesión del Senado que tenía fecha para este jueves, evitando así un debate que se preveía muy duro y que tenía como eje central la situación judicial y política del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La decisión le otorga una sobrevida de dos semanas al funcionario, ya que la nueva fecha fijada es el 2 de julio, momento en el que se tratará definitivamente el pedido de interpelación impulsado por la oposición. Sin embargo, en los pasillos de Balcarce 50 admiten que no existe una estrategia definida: solo se trata de ganar tiempo a la espera de que el contexto cambie de alguna manera.
La maniobra no contó con el apoyo interno de todos los referentes oficialistas. Patricia Bullrich, titular del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, advirtió en la mesa chica que postergar la discusión era un error político grave. “Esto es un despellejo lento. No nos sirve”, expresó con dureza, argumentando que demorar la definición solo prolongaba una “agonía absurda” y sometía a la gestión a un continuo desgaste y cuestionamientos. Para la senadora, haber bajado la sesión significó dejar abierta una herida que se profundiza día a día, mientras la oposición avanza firme en su intención de interpelar y desplazar al funcionario por los problemas judiciales que lo involucran.
El conflicto se desató porque el propio oficialismo había convocado originalmente a la sesión para tratar una iniciativa clave: el proyecto de Ley de Propiedad Privada, una de las banderas del presidente Javier Milei y del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Pero ante el avance del pedido de interpelación contra Adorni, la prioridad cambió por completo y se dedicaron 48 horas intensas a negociar con senadores y gobernadores aliados para frenar el encuentro. El acuerdo final estableció que la sesión se realizará la semana próxima, incluyendo ya en el temario el análisis de la situación del jefe de Gabinete.
Mientras tanto, el panorama se complejiza aún más: el presidente Javier Milei emprenderá una gira internacional en estos días, ausentándose del país justo cuando la crisis política está en su punto más alto. Con el jefe de Gabinete bajo presión, sin un plan claro para defenderlo o resolver su situación, y con la fecha límite del 2 de julio marcada en la agenda, en el Gobierno solo queda esperar. Por ahora, la estrategia se reduce a administrar los días que faltan, sin saber aún cómo encarar la discusión que definirá el futuro de uno de los cargos más importantes del gabinete nacional.