Deportes – Nicolás Paz se ha convertido en una de las promesas más brillantes del fútbol argentino y un nombre que suena con fuerza para el futuro inmediato de la selección nacional. Nacido el 8 de septiembre de 2004 en Santa Cruz de Tenerife, España, este mediocampista ofensivo de 21 años forjó su carrera en el fútbol europeo: pasó por las categorías inferiores del Tenerife, se formó en La Fábrica del Real Madrid —donde llegó a debutar en la Champions League— y actualmente se consolidó en el Como de Italia, dirigido por Cesc Fàbregas. A pesar de haber crecido lejos del país, decidió optar por la camiseta albiceleste y hoy es una de las figuras destacadas de la camada conocida como los “Europibes”, jóvenes talentos formados en el exterior pero ligados a la historia y la identidad del fútbol argentino.
Su elección tiene una raíz profundamente familiar: es hijo de Pablo Paz, exfutbolista que vistió la camiseta nacional en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 —donde obtuvo la medalla de plata— y en el Mundial de Francia 1998, además de haber jugado en clubes como Independiente, Banfield y Newell’s. Gracias a esa ascendencia, Nico tuvo la posibilidad de elegir entre España, su lugar de nacimiento y desarrollo deportivo, y Argentina, el país de sus raíces paternas. “Yo nací en España. Amo a los dos países, pero al final decidí representar a Argentina. Creo que es el país que más me representa, por cómo se vive el fútbol y por mi padre, que es un orgullo seguir sus pasos”, explicó el jugador, destacando que su padre siempre lo acompañó sin presionarlo: “Es un consejero, ha vivido este mundo, sabe más que nadie. Pero me deja tranquilo, me deja decidir, que haga lo que sienta”.
Su camino en la selección comenzó en mayo de 2022, cuando Javier Mascherano lo convocó para el Torneo Esperanzas de Toulon. Luego sumó minutos con la Sub 23 en la antesala de los Juegos Olímpicos y participó en el Sudamericano Sub 20, aunque no pudo estar en el Mundial de esa categoría que se jugó en Argentina en 2023 porque el Real Madrid no autorizó su salida. Si bien se ilusionaba con repetir la experiencia olímpica de su padre en París 2024 y llegar a la máxima cita mundialista, aún espera su oportunidad definitiva. Hoy, tras su gran rendimiento en Italia, está más cerca que nunca de cumplir el sueño de vestir la camiseta mayor y continuar con el legado familiar en la historia del fútbol argentino.