Nación – El Mundial de Fútbol no solo es el escenario donde se define la competencia deportiva más importante del planeta, sino también el lugar donde se dirime la disputa por la supremacía entre grupos de hinchada violenta. Obtener el protagonismo en la tribuna de la selección otorga un estatus que luego se traduce en poder e influencia en el ámbito local, una dinámica que se ha repetido en distintas ediciones a lo largo de la historia. Ejemplos de esto se vieron en viajes pasados como México 86 e Italia 90, donde La Doce de Boca Juniors destacó, mientras que en Alemania 2006 fue el turno de Los Borrachos del Tablón de River Plate. Ya en el Mundial de Sudáfrica 2010, se registró un fenómeno insólito cuando la organización de la ONG Hinchadas Unidas Argentinas permitió la participación de más de 300 personas vinculadas a grupos violentos, con la anuencia oficial y bajo la dirección de referentes de distintos equipos del país.
Sin embargo, en las últimas décadas la situación ha cambiado drásticamente, y los grupos tradicionales parecen haber perdido fuerza para hacerse presentes de manera masiva. Ni Los Borrachos del Tablón ni La Doce tienen previsto enviar delegaciones numerosas para esta edición que se desarrolla en Estados Unidos. En cambio, otros grupos han intentado posicionarse con mayor fuerza, aprovechando el escenario actual. En el Mundial de 2018, por ejemplo, fueron las barras de San Lorenzo y Huracán las que más protagonismo adquirieron, aunque su participación terminó en problemas tras una fuerte pelea entre ambos grupos en la ciudad rusa de Nizhni Novgorod, poco antes del partido entre Argentina y Croacia. Ese año también hubo presencia destacada de miembros de la barra de Unión, liderados por los hermanos Galeano, mientras que en la edición anterior de 2022 fue La Pandilla de Liniers, de Vélez Sarsfield, la que mostró mayor músculo, integrando un grupo donde predominaban referentes de equipos de categorías inferiores y de la primera B, más que de los grandes de Primera División.
Este escenario más reducido responde a una serie de medidas implementadas tanto en el país como en el extranjero para evitar la violencia en los eventos deportivos. Desde el Ministerio de Seguridad Nacional se entregó al Comité Organizador —integrado por la FIFA y las autoridades de los tres países sedes— una lista con más de 34.000 nombres de personas que quedan excluidas de ingresar a los estadios, aplicando estrictamente el derecho de admisión. Si bien Canadá no ha mostrado el mismo grado de acuerdo con esta medida, la selección argentina no disputa partidos en ese territorio, por lo que el control se aplicará con rigurosidad en todos los escenarios donde juegue el equipo nacional, con el objetivo de impedir que grupos violentos intenten hacerse con el control de las tribunas.