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Buenos Aires / Nueva York – Una señal muy positiva para la economía argentina se registró este lunes: el Riesgo País, el indicador que mide JP Morgan, rompió la barrera psicológica de los 500 puntos básicos y cerró en 498 unidades, lo que implica una baja de 15 puntos respecto a la medición anterior y marca su valor más bajo desde el pasado 2 de febrero. Esta mejora viene acompañada de un buen desempeño de los títulos soberanos, que subieron un 0,2% en la jornada y ya acumulan un avance del 3% en lo que va de mayo, reflejando una mayor confianza de los inversores en la deuda nacional.

En el ámbito local, el S&P Merval también acompañó la tendencia alcista y ganó un 0,4%, en línea con el clima positivo que se vive en los mercados internacionales. Al otro lado del Atlántico y en Estados Unidos, los índices de Wall Street se mantienen en zona de máximos históricos: el S&P 500 trepó un 0,1% y alcanzó por primera vez en la historia los 7.400 puntos, mientras que el Nasdaq, de fuerte perfil tecnológico, se consolidó claramente por encima de los 26.000 puntos.

Sin embargo, no todo es euforia en los mercados globales. Analistas especializados, como Jonathan Krinsky de BTIG, advirtieron sobre señales de alerta que se esconden detrás de estos números récord. Destacó que, aunque el índice general está un 7,7% por encima de su tendencia de mediano plazo, solo el 52% de sus empresas que lo componen siguen esa misma dinámica. “En 30 años de historia, nunca ocurrió que menos del 55% de los componentes estuvieran al alza cuando el índice principal avanzaba más del 7%”, explicó, calificando esto como una “luz amarilla” para los inversores.

Otra advertencia histórica: el viernes pasado se registró solo la tercera jornada desde 1990 donde hubo más acciones marcando nuevos mínimos que máximos, justo el día en que el índice alcanzaba un nuevo récord. Por otro lado, los precios del petróleo también movieron el mercado: el crudo Brent subió un 2% y se cotiza a 103,50 dólares el barril, impulsado por la falta de acuerdo entre Estados Unidos e Irán sobre la situación en el estratégico Estrecho de Ormuz y el programa nuclear, factores que mantienen la tensión geopolítica y volatilidad en los precios de la energía.