Buenos Aires – La gestión del presidente Javier Milei atraviesa un momento crítico, agotando rápidamente su crédito electoral y generando impaciencia en el «círculo rojo» de actores de poder. Con el oficialismo incapaz de imponerse en el Congreso, figuras como Rocca y Macri aceleran armados políticos paralelos, mientras las reformas prometidas por el gobierno encuentran un fuerte rechazo, incluso entre sus aliados.
A pesar de que el gobierno impulsó diversas iniciativas, como la reforma electoral, cambios a la ley de discapacidad, un nuevo proyecto de propiedad privada y una ley de salud mental, junto con pliegos de jueces, la parálisis parlamentaria es evidente. «No tengo los votos», habría avisado Patricia Bullrich. Un mes y medio después del inicio del año legislativo, el oficialismo no ha logrado avanzar, y la reforma electoral, presentada sin consenso partidario, ya enfrenta el rechazo anticipado del PRO y el radicalismo. Incluso, una senadora aliada se excusó de leer el proyecto, evidenciando la falta de apoyo.
La situación es tal que la próxima sesión en el Senado ha sido postergada indefinidamente. Proyectos clave como el de propiedad privada, cargado de vicios que comprometerían la seguridad jurídica, y el de Carolina Losada sobre falsas denuncias, que criminalizaría y silenciaría a víctimas de abuso sexual, chocan con fuertes resistencias. La nueva ley de discapacidad también se perfila como «invotable» por el rechazo generalizado. La política nacional parece bailar al ritmo del «Adornipalooza», donde la debilidad del Gobierno se traduce en una creciente impaciencia y cuestionamientos de diversos sectores.
