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En una entrevista, Donald Trump respondió a las preocupaciones sobre su estado físico, atribuyendo su vitalidad a factores genéticos y a su rutina diaria dentro de la Casa Blanca

Trump negó rumores sobre quedarse dormido en reuniones, atribuyó su vitalidad a la genética y minimizó supuestas dificultades de audición.

Donald Trump, a sus 79 años, mantiene hábitos médicos que contrastan con las recomendaciones de su equipo sanitario. El presidente opta por ingerir una dosis diaria de 325 miligramos de aspirina, superior a la que sugieren sus doctores, quienes le han planteado reducirla a la dosis baja más habitual de 81 miligramos. Trump, no obstante, ha declinado el cambio argumentando que lleva más de dos décadas siguiendo su propio criterio y aludiendo a cierta superstición. “Dicen que la aspirina es buena para diluir la sangre, y no quiero sangre espesa fluyendo por mi corazón. Quiero sangre fina fluyendo por mi corazón”, afirmó en una entrevista con The Wall Street Journal, justificando su decisión.

Fuente: InfoB

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