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La Justicia realizó un cálculo del dinero perdido por las víctimas del Grupo Central, con sus líderes hoy procesados y bajo prisión domiciliaria

Gladys Pallone, la principal acusada

Cuando se trata de megaestafas, la primera pregunta es siempre la misma: ¿cuánto se llevaron? ¿Cuánto dolió?

El monto real suele ser incalculable. Las víctimas de los Cositortos de la vida que llegan como denunciantes y querellantes a la Justicia penal -resignados a perder su plata, pero con la esperanza de ver a sus timadores procesados y presos-, suelen ser muchos menos que los que intentan recuperar lo perdido en el fuero civil, con expedientes de cobro que suelen ser agónicos. Ni hablar de los que pierden dinero negro. Los chantas ponzis suelen valerse de quienes apuestan sumas imposibles de declarar al fisco. Pero, de vez en cuando, hay una idea.

Fuente: InfoB

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